Para adentrarse en el
mundo de la gestión cultural hay ciertos conceptos que hay que tener en cuenta
y, sobre todo, hay que saber emplearlos adecuadamente y distinguirlos. Entre ellos encontramos «sector cultural» y «bien cultural».
Centrándonos en el Manual de Atalaya, hay una entrada realizada por Miguel Arroyo Yanes que dice que «La expresión "sectores culturales" o "sectores de la cultura" nos traslada de inmediato a un capítulo del llamado sector servicios[i], objeto de estudio de la economía general y sobre el cual los Estados despliegan títulos de intervención y políticas públicas, al igual que sucede con otras actividades propias del sector terciario. Significa ello que cuando hablamos de los sectores culturales (que, a su vez, como veremos seguidamente, pueden dividirse internamente en subsectores) estamos haciendo referencia a varias cosas a la vez: a la actividad propiamente dicha y a los sujetos que las desarrollan (las llamadas empresas e industrias culturales) o que las disfrutan (los consumidores, sea individualmente o en forma de público), a los actores públicos que intervienen sobre las mismas (Administraciones, legisladores, entes públicos diversos, etc.) y a la problemática que suscita cada uno de los mercados específicos sobre los que se asientan las actividades culturales que se desarrollan y los bienes culturales que se encuentran afectados».
En otras palabras, el sector cultural es aquel que se encarga del tratamiento de la cultura como producto, es decir, como bien de consumo, o más concretamente, bien cultural. Establecen las pautas para considerar lo que puede ser cultura o no, el desarrollo que se debe llevar a cabo para conocer dicha cultura, la gestión de esta y todo lo que esté relacionado con ella.
Ahora bien, el concepto de «bienes culturales» no aparece en la Real Academia Española como tal, aunque, por otro lado, sí podemos encontrar estos términos por separado:
Centrándonos en el Manual de Atalaya, hay una entrada realizada por Miguel Arroyo Yanes que dice que «La expresión "sectores culturales" o "sectores de la cultura" nos traslada de inmediato a un capítulo del llamado sector servicios[i], objeto de estudio de la economía general y sobre el cual los Estados despliegan títulos de intervención y políticas públicas, al igual que sucede con otras actividades propias del sector terciario. Significa ello que cuando hablamos de los sectores culturales (que, a su vez, como veremos seguidamente, pueden dividirse internamente en subsectores) estamos haciendo referencia a varias cosas a la vez: a la actividad propiamente dicha y a los sujetos que las desarrollan (las llamadas empresas e industrias culturales) o que las disfrutan (los consumidores, sea individualmente o en forma de público), a los actores públicos que intervienen sobre las mismas (Administraciones, legisladores, entes públicos diversos, etc.) y a la problemática que suscita cada uno de los mercados específicos sobre los que se asientan las actividades culturales que se desarrollan y los bienes culturales que se encuentran afectados».
En otras palabras, el sector cultural es aquel que se encarga del tratamiento de la cultura como producto, es decir, como bien de consumo, o más concretamente, bien cultural. Establecen las pautas para considerar lo que puede ser cultura o no, el desarrollo que se debe llevar a cabo para conocer dicha cultura, la gestión de esta y todo lo que esté relacionado con ella.
Ahora bien, el concepto de «bienes culturales» no aparece en la Real Academia Española como tal, aunque, por otro lado, sí podemos encontrar estos términos por separado:
Bien: patrimonio, hacienda, caudal;
Cultura: perteneciente o relativo a la cultura.
Por otra parte, según la UNESCO, «son bienes culturales aquellos que preservan en su cuerpo la historia de un pueblo, transmitiendo su identidad cultural a la posteridad. Esta definición es exclusiva para el patrimonio histórico». Así pues, un bien cultural será todo aquel que al ser administrado a las personas haga que crezca como consecuencia el conocimiento de estas.
Por otra parte, según la UNESCO, «son bienes culturales aquellos que preservan en su cuerpo la historia de un pueblo, transmitiendo su identidad cultural a la posteridad. Esta definición es exclusiva para el patrimonio histórico». Así pues, un bien cultural será todo aquel que al ser administrado a las personas haga que crezca como consecuencia el conocimiento de estas.
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| Parque natural de Los Alcornocales |
Mientras que, un ejemplo de patrimonio cultural inmaterial lo tendríamos en la Zambomba de Jerez de la Frontera y de Arcos de la Frontera, la cual conozco de muy buena mano y, además, de la que guardo buenos recuerdos de la niñez, pues mi abuela participaba junto con sus amigas pertenecientes a la asociación de mujeres de Arcos de la Frontera en esta actividad artística.
Bibliografía empleada:
http://atalayagestioncultural.es/capitulo/sectores-cultura
http://repositorio.uchile.cl/tesis/uchile/2011/ar-oteiza_r/pdfAmont/ar-oteiza_r.pdf
http://www.andalucia.org/es/espacios-naturales/parque-natural/los-alcornocales/
http://www.juntadeandalucia.es/cultura/web/areas/bbcc/catalogo?tipologia&sort=a&sortBy=p&inicio=false&estado_administrativo&mun=6350&pr=11&page=3
http://atalayagestioncultural.es/capitulo/sectores-cultura
http://repositorio.uchile.cl/tesis/uchile/2011/ar-oteiza_r/pdfAmont/ar-oteiza_r.pdf
http://www.andalucia.org/es/espacios-naturales/parque-natural/los-alcornocales/
http://www.juntadeandalucia.es/cultura/web/areas/bbcc/catalogo?tipologia&sort=a&sortBy=p&inicio=false&estado_administrativo&mun=6350&pr=11&page=3
[i] RAE
sector servicios, o sector terciario:
sector que abarca las actividades relacionadas con los servicios materiales no productivos de bienes, que se prestan a los ciudadanos, como la Administración, la enseñanza, el turismo, etc.

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